Se considera
que fue Isadora Duncan la fundadora de este tipo de danza. Fue una
bailarina y coreógrafa estadounidense que nación en 1877 y falleció en 1927.
Era autodidacta y de forma espontánea comenzó a incorporar movimientos
relacionados con el expresionismo a las técnicas del ballet clásico.
Otras
diferencias destacables entre el ballet clásico y danza contemporánea es que el
primero cuenta una historia con principio, desarrollo y desenlace. El
contemporáneo puede adaptarse a esta estructura o bien desarrollar la historia
de una manera no lineal. Por otra parte, los roles del bailarín y la bailarina
no están tan definidos en la danza contemporánea como en el ballet.
Existen
diversas corrientes y técnicas de danza contemporánea que podemos resumir en
estas tres:
Técnica Cunningham
La técnica
Cunningham fue creada por un coreógrafo llamado Merce Cunningham. Él le dio a
la danza un carácter independiente y autónomo en relación a la música. También
le otorgó un significado nuevo al sentido del espacio durante la ejecución de
una coreografía. Es una técnica que da protagonismo al movimiento y se basa en
una combinación de una serie de secuencias aleatorias, pero seleccionadas
previamente.
Técnica Graham
Fue
desarrollada por Marta Graham. Se basa en los conceptos de contracción y
relajación, realizando contracciones abdominales y pélvicas seguidas de
relaciones. Todo ello coordinado con la respiración. La relación con el suelo
también es de gran importancia en las coreografías de este estilo de danza
contemporánea.
Técnica Limón
Una técnica
creada por José Limón que le da énfasis a los principios orgánicos y físicos de
caída y recuperación, de sucesión y suspensión. También otorga una especial
relevancia a los movimientos que la respiración ejerce en el cuerpo, utilizando
también el propio peso del bailarín. No es un sistema pautado como ocurre en la
técnica Graham, ya que en el estilo Limón, no hay secuencias ni ejercicios
definidos. Aquí todos los movimientos se centran en desarrollar la musicalidad
y la expresión dramática por lo que el bailarín necesita potenciar al máximo su
capacidad creativa.

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